Los kilómetros acumulados durante julio y agosto dan paso a revisiones, reparaciones, mejoras, aparcamiento y, en algunos casos, a la decisión de cambiar de vehículo. En AC-LLAR, el regreso activa buena parte de su servicio 360, que reúne taller, mantenimiento, aparcamiento, alquiler y venta alrededor de las necesidades del caravanista.
“Después del verano es un buen momento para revisar el vehículo. Se han hecho muchos kilómetros y se han utilizado durante semanas los equipos de la zona de vivienda. Además, el propio viaje suele descubrir pequeñas reparaciones o mejoras que el propietario tenía pendientes”, explica Enrique Rita, gerente de AC-LLAR y presidente de la Asociación del Caravaning de la Comunitat Valenciana (ACCVAL).
Lo que deja el verano
Entre los elementos que conviene comprobar después de los desplazamientos estivales se suman, por ejemplo, el frigorífico, instalación de agua, gas, toldo y sistema eléctrico, sometidos también a un uso más intensivo durante las vacaciones.
La revisión sirve a la vez para preparar los meses siguientes. La lluvia, la humedad, menos horas de luz y el descenso de las temperaturas devuelven protagonismo a la estanqueidad, la calefacción, las baterías y el aislamiento del habitáculo. En este sentido, “hay propietarios que continúan viajando durante todo el año. Revisar ahora lo que ha dejado el verano permite afrontar las siguientes salidas sin esperar a que aparezca un problema”, señala Rita.
El viaje también descubre carencias
Varias semanas de uso permiten saber qué funciona y qué se echa en falta. La autonomía eléctrica puede quedarse corta, faltar espacio de almacenamiento o resultar útil incorporar una placa solar, una batería adicional o un portabicicletas.
También puede darse la circunstancia de que una distribución elegida en su momento deje de responder a las necesidades reales de una familia y que interesa otro tamaño o tipo de vehículo.
El taller de AC-LLAR realiza mantenimiento y reparaciones e instala equipamiento adicional, tanto en los vehículos de la empresa de aquiler y venta de autocaravanas y cámperes como en los de otros propietarios. Estas tareas forman parte del servicio 360 con el que la compañía ha consolidado su actividad alrededor del caravaning como referente necesario en la Comunitat Valenciana.
Cuando toca aparcar
No todos los propietarios disponen de espacio propio para guardar una autocaravana durante los periodos en los que disminuye su uso. De ahí que AC-LLAR ponga a su disposición un aparcamiento vigilado dentro de sus instalaciones, un servicio que puede combinarse con las revisiones o reparaciones del vehículo. “Nuestro concepto 360 responde precisamente a todo lo que ocurre antes y después del viaje”, apunta Rita.
Septiembre mueve también la compraventa
Septiembre coincide además con la renovación de parte de las flotas de alquiler y la llegada al mercado de vehículos de ocasión. AC-LLAR trabaja durante estas semanas en la búsqueda e incorporación de unidades que amplíen su oferta, junto a los vehículos procedentes de su propia actividad de alquiler.
La empresa combina la venta de vehículos nuevos y de ocasión con alquiler, taller y aparcamiento, y comercializa marcas como Benimar, Panama y Roller Team (como concesionario exlusivo de las firmas en Valencia); y McLouis, que AC-LLAR comercializa tambien en su delegación de Alicante.
El alquiler permite probar antes de la decisión de compra distintas distribuciones y tamaños y, además, aporta experiencia para decidir qué vehículo comprar antes de que la decisión dependa únicamente de lo que se ve en un concesionario.
“Podemos conocer a un cliente cuando alquila por primera vez y años después mantener el vehículo que ha comprado. También atender a alguien que ya tiene autocaravana y necesita únicamente taller o aparcamiento. El servicio 360 consiste en poder responder a cada una de esas necesidades”, resume Rita.